26.4.12 11:47 p.m.

Reseña del Libro "EL Adversario" de Dante Palma

El adversario, nuevo libro de Dante Palma, retoma alguna de las líneas esbozadas en Borges.com (2010) en lo referido al papel de los medios de comunicación hegemónicos en la disputa del poder real. Es una recopilación de sus artículos periodísticos en Tiempo Argentino, la revista 23 y el semanario dominical Miradas al Sur con algunos textos inéditos como "El presente extendido en los medios", importante aporte a la comprensión del tiempo noticioso de los medios dominantes que combinan la fugacidad y caducidad de las noticias con un presente fundido con el pasado y el futuro. La gran virtud del libro quizás es que por tratarse de notas periodísticas escritas con anterioridad, podemos repasar algunos de los hitos fundamentales, (o frentes de batalla) de nuestros últimos años de democracia. El adversario interpela a esos OTROS que construyen el NOSOTROS a partir de la disputa por la legitimidad simbólica y en el espacio público, a modo de pastillas organizadas temáticamente, sumergidos por momentos en diálogos Socráticos de la Antigua Atenas  o con aportes de la filosofía contemporánea. Se trata de un libro que permanentemente pone de manifiesto el juego de poderes que se encarna en cada disputa mediática a la que asistimos cotidianamente en los últimos años en la Argentina. Para destacar: el capítulo denominado "La política en el medio".Allí Palma señala con agudeza algunos quiebres discursivos o grietas en la legitimidad de la que hasta hace pocos años gozaban los medios hegemónicos. Cómo crítica se puede señalar que hay un costado creativo del autor (aún por explotar) que se esboza en la elección de los epígrafes realmente muy divertidos y algunos señalamientos muy logrados que seguramente por cuestiones de espacio original de los artículos no pudieron ser explotados como correspondía y quedan un poco reducidos, con lo que se pierde un poco su potente intención original, cómo por ejemplo la idea que algunos “Sin sonrojarse, equiparan la decisión de comprar un diario o cambiar un canal con la manifestación ciudadana en un cuarto oscuro". De todos modos aún en estas condiciones originales del espacio del artículo periodístico (necesariamente reducido) se logra profundizar en aspectos  como "la realidad", la "objetividad" o "la verdad" en los ámbitos de los medios dominantes cuestión que de por sí es demostrativa de la complejidad abordada (con éxito a mi criterio). Se pone de manifiesto de manera palpable en este libro que fenómenos silenciados por los medios dominantes como el de las marchas autoconvocadas de 678-facebook en momentos de intensos debates por la 125 o la ley de servicios de comunicación audiovisual nos han dejado elementos que probablemente sean fundantes de esa construcción a la que hace referencia el autor. Palma, señala entonces de menor a mayor en su libro aquello que muchos de los militantes fuimos volcando en blogs, papers o en conversaciones informales: que la construcción del Kirchnerismo post 125 solo podía ir en un sentido de profundización del modelo nacional y popular que construya en lugar de destruir y que ese NOSOTROS, es el PUEBLO.

 

9.4.12 1:40 a.m.

Mariano Grondona ¿Puede cambiar? ¿o seguirá escribiendo falacias?


  foto: blog Catanpeist

Toda argumentación persigue como finalidad la verdad en su conclusión. Hay dos motivos principales por los cuales las argumentaciones  no logran su estatuto de verdad: porque están compuestos de premisas falsas (mentiras) o porque sus premisas no impliquen lo que la conclusión está sosteniendo. Sobre esta segunda manera de argumentar es que recaen muchos de las falacias de los medios hegemónicos y sus escribas más entusiastas como en el caso que voy a ejemplificar.

Voy a proponer el estudio de un artículo periodístico que fue publicado en el periódico la Nación el 09/04/2012 por Mariano Grondona[1] con el título “¿Es verdad que la Presidenta aún puede cambiar?

1)      La primera falacia argumentativa está contenida en el título de la nota. La pregunta “¿Es verdad que la Presidenta aún puede cambiar? Se trata de una falacia argumentativa conocida como “pregunta compleja”, ya que la pregunta misma es retórica, no busca de manera genuina una respuesta. Se logra de manera falaz el propósito buscado ya que la pretendida respuesta está implícita en la formulación de la interrogación. En este caso se busca una respuesta negativa.

Seguimos encontrando falacias en cada uno de los párrafos

“Con el título "La Presidenta aún puede cambiar", Abel Posse publicó el último miércoles en LA NACION un artículo bienintencionado e inteligente. Es el suyo un artículo "bienintencionado" porque Posse desea, como tantos otros argentinos de buena voluntad, que la Presidenta acierte de ahora en adelante.”

2)      Grondona está diciendo que el artículo es “bienintencionado porque Posse desea que la presidenta acierte de ahora en adelante”. Un artículo es bien o mal intencionado más allá de los deseos de quién los escribe. Es o no es.Y en este caso, no es. La falacia se denomina “ignoratio elenchi”. No se prueba que sea bienintencionado porque tampoco se prueban sus deseos. De una premisa se extrae una conclusión diferente.

“Lo suyo es también "inteligente" porque Posse enumera con precisión las razones objetivas por las cuales la Presidenta, si las atendiera, aún podría reencaminar su gobierno en dirección de una gestión exitosa en beneficio del país y de ella misma, abandonando el electoralismo de corto plazo, la adicción inflacionaria, la clausura de la economía con la creciente irritación que ella provoca en nuestros principales socios externos y generando al fin el aliento de las inversiones para detener la fuga de capitales que nubla nuestro desarrollo económico.”

3)      La falacia contenida aquí se denomina “petitio principii” o “petición de principio”. Grondona deduce que las razones objetivas por las cuales la presidenta podría rencaminar su gobierno introducidas por Posse son inteligentes porque lo supone verdadero. Es decir, se deduce que la gestión exitosa es la de abandonar el electoralismo, la adicción inflacionaria, etc. Es una auténtica petición de principios, un argumento circular.

“Si entendemos por "presidentes normales" aquellos jefes de Estado latinoamericanos como los brasileños Cardoso, Lula o Rousseff, los uruguayos Sanguinetti, Lacalle o Mujica, los peruanos Alan García u Ollanta Humala y otros comparables de nuestro continente que han reunido las dos características de gobernar con sentido común , sin distorsiones ideológicas, y de no pretender además la reelección indefinida , ¿deberíamos incluir en esta lista de notables conductores regionales a la presidenta argentina? Dicho de otro modo, ¿no chocan las "razones objetivas" a las que apela acertadamente Posse, que mueven a todos los presidentes latinoamericanos excepto esos viajeros al fracaso que son los "chavistas", con las razones subjetivas que inspiran a Cristina?”

4)      La falacia discursiva utilizada aquí es una de las variantes de las más comunes llamada “la falacia de afirmar el consecuente” o en este caso “negar el consecuente”. Los presidentes Cardoso, Sanguinetti, Alan García, han gobernado con sentido común, sin distorsiones ideológicas y sin pretender la relección indefinida y por eso son normales.  Cristina tendría razones subjetivas que chocan con estos principios de lo que se deduce que Cristina no es una “presidente normal”

“En ese momento pudo pensarse que el ex presidente, sin ser él mismo un fanático, apelaba como si lo hubiera aconsejado Maquiavelo a la energía más intensa que encontró a mano. Hoy que Néstor ya no está, ¿hay que extender esta conjetura "maquiavélica" en dirección de su heredera política, o Cristina, al rodearse ahora casi exclusivamente de los jóvenes camporistas, a quienes trata como a sus propios hijos junto a Máximo, no está dejando atrás la conjetura "táctica" que rodeaba a su antecesor para revelar en cambio, ya sin interferencias que atenúen su poder, su propio sistema de valores.”

5)      La falacia utilizada aquí es una “falsa dicotomía” o “falsa opción”. Primero se afirma que en un principio pudo pensarse (de manera condicional) que a Nestor Kirchner lo hubiese aconsejado Maquiavelo. Nestor ya no está. Ahora está Cristina. ¿Heredó Cristina ese impetú maquiavélico o ahora tiene su propio sistema de valores?. Las falsas opciones no se sostienen ni con un camión de perchas.


[1] http://www.lanacion.com.ar/1463165-es-verdad-que-la-presidenta-aun-puede-cambiar

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