Aulla por vos el viento que solía despertarte
en las madrugadas cálidas del departamento.
Traspira, respira y huye en remolinos al comprobar tu ausencia
en la fragilidad del atardeceder de los días.
Y aunque encuentra al sordo silencio
acodado en tu lugar del sillón de siempre,
rompe en llanto y ya no sopla
confundiéndote a cada paso con un recuerdo.
Adorni: el negocio difícil de explicar (Ft. Indio Solari) [editorial del
13.6.26 en No estoy solo]
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Pasó la muerte del indio, como tanta otra tristeza a la que te acostumbrás,
y en el breve interregno que separa el dolor de miles de personas y el
ree...
Hace 10 horas.
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