La realidad se construye socialmente. Es una cualidad propia de los fenómenos que reconocemos como independientes de nuestra propia voluntad. Nuestro universo de significados es compartido y un proceso colectivo lo ha ido moldeando a través de la historia a partir del lenguaje.

En tanto electores, una elección legislativa en un distrito debiera ser precisamente eso, ni más ni menos. A las 21:15 del domingo 28 de junio, los medios de comunicación consignaban que el Kirchnerismo “había perdido”. Una diferencia aproximada de dos puntos porcentuales lo ubicaban por debajo de la lista de Propuesta Republicana, obteniendo un escaño menos que su “rival” de la provincia de Buenos Aires, Francisco de Narvaez. ¿Qué significaba que el Kirchnerismo había perdido? ¿Cuál era el dato objetivo que permitía aseverar semejante cosa?. ¿El FPV hubiera “GANADO” por obtener 100.000 votos más en la provincia de Buenos Aires?.¿Y por un diputado más? ¿Hubiera renunciado el titular del partido justicialista ese mismo día? ¿O ya había perdido antes de salir de la gatera?. ¿Cuándo se objetivó y cristalizó la idea de la derrota”?. ¿Cuando Kirchner o la presidenta dicen la palabra “derrota”?. ¿Cuando Feinmann se regocijaba con los mapitas adversos al oficialismo?.¿Es un partido de fútbol? Parece que sí.¿Parece que sí? Son todas preguntas que a pocos días de la elección carecen de sentido, porque en nuestra construcción colectiva, el Kirchnerismo perdió sin comillas, es decir, la construcción simbólica de la derrota ya está consumada. Es real para cualquier Argentino y para el resto del mundo, independientemente del diputado de menos o de más…Se genera una pérdida instantánea de poder…no hay datos que deban ser interpretados o sujetos a reinterpretación…Esto es lo que intenta trasmitir la presidenta en una conferencia de prensa realizada al día siguiente…en un mensaje que hasta la propia tropa no supo o no pudo digerir… Y siguiendo con la lógica maniquea, podríamos decir con seguridad que todos perdieron porque en diputados nadie obtuvo la mayoría o por caso que el Kirchnerismo “ganó” en el total del país, o en tantas provincias, etc.


El gran CUÑAZO
Durán Barba, asesor de Francisco De Narvaez, señalaba con cierta agudeza que mientras la campaña de Kirchner se clausuraba en escenarios del pasado (el balcón y la retórica justicialista), los asistentes a este acto estaban pendientes de la visita del ex-presidente a un famoso programa de televisión. Su imitador y el conductor lo aguardaban mediante insistentes spots que aparecieron durante todo el día. En pocas palabras, señala que una de las claves de “la derrota” consiste en no haber jugado en el campo de juego, cuyas reglas serían las de participar de la parodia vacía y chabacana de Tinelli…casi una burla a lo que un político de carrera podría aspirar y paradójicamente aceptado por la mayoría de los “ganadores de la contienda” como un modo de acercamiento con la gente. Durante infinidad de emisiones de canal trece se bombardeó con la siguiente frase: “Si querés que se vaya Cristina, vota Cristina”, reforzando irresponsable e insistentemente la idea de que con una votación uno puede “echar” a aquel integrante del staff que le resulta poco atractivo, Más “que miente y miente que algo quedará”, el slogan podría ser “machaca, machaca , que la lógica del gran Cuñazo se impondrá...” En nuestro universo simbólico, el que saca un voto de menos en la elección legislativa pierde, el que saca más votos en el GRAN CUÑAZO se va y lo que no sale en la Tele no existe… La democracia que supimos conseguir tiene que crecer ya que comienza a presentar señales de retraso madurativo.