Desde hace un mes aproximadamente parece haberse instalado en los medios de comunicación masivos y no tan masivos la idea de que en la Argentina estamos viviendo una escalada de violencia, conflictividad e inseguridad llamado estado de "crispación". El manijeo consiste en reforzar día y noche cualquier hecho por insignificante que sea, para instalar momentanemante la sensación de ingobernabilidad y de "caos". Observemos estos asuntos con la cabeza fría y cierta objetividad (por lo menos, si esto no es posible, usemos el sentido común): el conflicto que se desata en la planta de Kraft parece ser el puntapié inicial. Tenemos una huelga de .....2 días!!! de los subterráneos y un grupo de personas desalojadas que protestaban en plaza de mayo que no superan el número de 20...no mucho más. Realmente parece demasiado poco hasta ahí, como para hablar de generalización de conflictos. Después una carta de Carrió a las embajadas denunciando una escalada de violencia por parte del gobierno? y finalmente hechos de inseguridad que se repiten en todas las sociedades modernas, pero que por supuesto están magnificadas por los nuevos BLUMBERG's, ahora farandulizados: Susana, Tinelli, Mirta, Georgina, etc. Eso sí...mientras se anuncia la asignación universal por hijo, se avanza con la implementación de la ley de servicios de comunicación audivisual y con la reforma política encendemos la tv y encontramos la trasmisión en cadena del "caos". Cualquiera que se tome un momento de reflexión frente a la tv, fundamentalmente frente a los noticieros, encontrará la palabra caos e inseguridad repetida hasta 5 o seis veces por minuto. Creo firmemente que se trata de un manijeo sin precedentes y sinceramente no tenemos que seguirles el juego a aquellos que intentan generar aquello de la profecía autocumplida de Thomas o la consigna de Goebbels: miente, miente que algo quedará...En la superficie van a por el gobierno pero en el fondo van por más, y de ahí no se vuelve...esto me parece lo grave...



Crispación o Crispasión

Este juego de palabras encierra una cuestión que no debiera esquivarse: las pasiones que despierta la presidenta. Como en un amor desenfrenado en donde a veces algo sale mal y todo parece derrumbarse de un momento a otro, los argentinos no podemos decir ni fu, ni fá...esta parece ser una de las claves para entender lo que sucede en estos momentos...me retiro del tema porque descubro que es más apto para un psicólogo.