El fenómeno wikileaks es en realidad un truco muy viejo. Un medio de comunicación "consigue" secretamente cierta información que casualmente sale publicado en momentos clave de la historia.

Don Juan Manuel de Rosas ya tuvo su wikileaks en 1844. Pero cuando los ingleses fueron a verlo, reaccionó de esta manera:

El 20 de febrero de 1844, El Nacional de Montevideo publicó once cartas dirigidas por el embajador Mandeville al doctor Vidal, ministro de Rivera en Montevideo, en las que "aseguraba estaba habilitado para poder afirmarles que su gobierno no era indiferente al bienestar y prosperidad de la República Uruguaya, como lo vería muy pronto y por las medidas que tomarían para preservarla". Además, le confiaba los pormenores sobre sus entrevistas con el ministro de Relaciones exteriores de la Confederación, Felipe Arana.
El contenido de aquellas cartas irritó al Restaurador y a sus colaboradores, porque revelaban la toma de partido británico por sus enemigos Francia y el Montevideo de los "colorados" de Rivera y los emigrados unitarios. De todas maneras, prefirió no expresar su indignación y per­mitir que Mandeville continuara visitándolo en Palermo.
Cuenta M. Bilbao (h) que cierta vez, luego de recibir al embajador inglés en el salón principal de su residencia y tratarlo con ostensible frialdad, Rosas lo acompañó al jardín, donde un sirviente sostenía el caballo de Mandeville. Cuando el inglés montaba, dispuesto a alejarse escuchó un inconfundible sonido que lo obligó a darse vuelta. Fue entonces cuando vio al Restaurador orinando en su dirección, en una ofensiva y pública demostración de desprecio. No fueron pocos los testigos que debieron ahogar sus risas.

Extracto de "La gran Epopeya" de Pacho o'Donell, publicado recientemente.