Señor Director:
Concurrí a acompañar a mi mujer por una multa de tránsito el día 26 de enero del 2006 a la Dirección General de Administración de Infracciones de la Ciudad de Buenos Aires. Ingresamos a las 11:30 hs. y nos retiramos a las 18:30 hs. Pasamos por un total de diez esperas diferentes (colas), con diferentes números, siempre relacionados con la falta cometida. (orientación y número provisorio, número definitivo, número para el controlador, secretario del controlador, libre deuda, caja, controlador, libre deuda, caja y libre deuda de nuevo). Quiero destacarle señor director que se trata de un trámite estándar, es decir, sin ningún aditamento especial. Además de la deplorable atención dispensada hacia discapacitados, el hacinamiento resultante para una estructura de atención al público evidentemente colapsada, quiero señalar algunas consideraciones al respecto. Lo que a primera vista podría asemejarse a una penalización adicional a la falta cometida, es una pésima estrategia a nivel gubernamental, es decir, si pensamos al tránsito en la Ciudad de Buenos Aires como un todo. Evidentemente, si la estructura de atención al público no es ágil y eficiente, tampoco lo será la recaudación ni la disuasión. Dado que el problema del tránsito en la Ciudad de Buenos Aires va en aumento, el responsable del organismo debería tomar cartas en el asunto y atender al público como corresponde. Esta maraña burocrática no le sirve a nadie, es hora de repensarla o de suplir a los empleados con licencia de alguna manera.


Henry Chimanguisky - 27-12-06