Decir que esta nueva puesta en escena de la obra de Miller es una joyita sería redundante. Mucho se ha escrito y comentado de ella y poco queda para decir. Que no perdido vigencia, que parece hecha a la medida de Alcón, que la puesta combina sobriedad, sencillez, etc...Intentaré no obstante dejar mi reflexión, como para incentivar aún más algún indeciso a acercarse al teatro...Hay que verla si o si.
De la obra de Miller : Hay básicamente tres claves entramadas entre las cuales se desenvuelven los protagonistas. La más obvia es el ocaso de la vida, la vejez, el momento en donde se hace el saldo entre el debe y el haber. La segunda es el de las relaciones familiares, mediadas por el condimento de la necesidad de movilidad social en los EEUU durante la crisis del 1930. Pero sin dudas, el éxito y su vigencia es debido a la puesta al desnudo del lado oscuro del sueño americano, el cual se intenta alcanzar a toda costa, aún con el costo de perder el contacto con la realidad. Es por eso que el desenlace está asociado con el sinceramiento de las condiciones reales personales y familiares en donde ese carácter ilusorio y ficcional no se puede sostener y genera la muerte del protagonista.
De la representación: Alfredo Alcón, monumental como siempre, eficazmente acompañado por María Oneto. Peretti, como siempre, hace de Peretti y eso le hace bien al personaje de Biff Loman, aunque en algunos pasajes se olvidó del auditorio y murmuraba la letra, mientras el público le pedía a gritos que recuerde que estaba en un teatro sin micrófonos y no en la televisión. Salvo este pequeño detalle, las actuaciones están a la altura de lo que se espera, y en el caso de la Oneto aún más.

Como decía más arriba, sea por la clave social, psicológica o simplemente para ver buen teatro vaya si o si, aunque ya la haya visto o leído. 5/5