Estoy releyendo viejos textos; éste de 1992 que Bourdieu escribe para un coloquio de periodistas sin fronteras. El título del capítulo es los medios al servicio de la revolución conservadora "En suma, considero que lo más terrible en la comunicación es su inconsciente, en particular, parafraseando a Aristóteles, aquellas cosas mediante las cuales nos comu­nicamos, pero acerca de las cuales jamás comunicamos: me refiero a las oposiciones fundamentales que hacen posible la discusión y que nunca son objeto de debate. Y lo que señalo es precisamente la necesidad de una comunicación sobre el inconsciente de la comunicación. Para que esto no suene a ruego piadoso habría que concebir y crear una ins­tancia crítica que sea capaz de tratar con rigor y sancionar -por lo menos a través del ridículo- a quienes se extrali­mitan. Sé que hablo de utopías, pero me gustaría imaginar algún programa crítico que asocie a investigadores, artis­tas, cantantes, humoristas, y someta a la prueba de la sáti­ra y de la risa a los periodistas, políticos e "intelectuales" mediáticos que caigan demasiado flagrantemente en el abuso de poder simbólico."