Paro un taxi en Palermo. Le doy mi dirección. El tachero está indignado (lo de siempre, pienso…). Pero me equivoco. La pasajera que había bajado antes de que yo subiera, lo había indignado. Le decía que todos los tacheros son corruptos, que todos son corruptos. Que las multas no las paga nadie, que los males del país son por cuenta de los tacheros que llevan gente a votar en época de elecciones…Y el tipo esta indignado porque los garcas que lleva hacia Palermo lo tienen podrido de decir pelotudeces. Además le atribuye la “crispación” a los medios de comunicación que hacen creerle a la gente que todo está mal…Para terminar, me relata el titular de Clarín donde junto al  aumento salarial se coloca otra noticia para rebajar la anterior y minimizarla: el supuesto aumento del gas que no era tal.
Esto hace un año no pasaba che! Es el cuarto viaje en un mes en el que me transporta un tachero piola…