"A fines del siglo XVIII o principios del XIX el orden social natural fue quebrado por un fenómeno patológico cuyas consecuencias seguimos padeciendo. Grupos marginales de la sociedad comunitaria, que se dedicaban al comercio de ultramar y, clandestinamente, al préstamo a interés, se habían enriquecido sin conseguir con ello más que comodidades materiales. Aspiraban al poder y, después de un largo proceso de subversión ideológica, lograron apoderarse del Estado francés y posteriormente, por la fuerza o la propaganda, de los demás Estados del mundo occidental."

De todas las posibles lecturas e interpretaciones que existen en relación a 1789, la doctrina coloca a la revolución burguesa como el "hecho maldito" por excelencia que da comienzo a la modernidad.

"La burguesía adaptó entonces a sus necesidades las estructuras del Estado, convirtiéndolo de órgano rector de la Comunidad en instrumento de su propia dominación. Pero las “fuerzas de ocupación” estaban divididas en numerosos grupos competidores, debido a su misma naturaleza mercantil. Con el fin de que ninguno de dichos grupos pudiera desplazar a los demás, la burguesía triunfante dividió al Estado en tres poderes autónomos e hizo depender los cargos públicos más importantes de un proceso electoral individualista. Cada grupo constituyó su propio partido. Reservado, en un primer momento, a los burgueses mediante el sufragio censal, el derecho de voto fue extendiéndose paulatinamente a medida que se conseguía adoctrinar al pueblo gracias al monopolio de los medios de difusión: escuela y prensa. Si una elección daba, a pesar de todo, resultados insatisfactorios, siempre se la podía anular."

El pasaje del mundo feudal a la modernidad tiene como instrumento a la burguesía en contra de los terratenientes parasitarios y la nobleza. En la doctrina se evidencia cierto romanticismo hacia el mundo feudal, quebrado por la revolución. Mientras en Marx se explica el advenimiento de la burguesía desde una acumulación originaria (fruto de despojos y explotación), aquí encontramos un "largo proceso de subversión ideológica" que logra apoderarse de todos los estados occidentales.

"Así quebradas su unidad y su continuidad, el Estado ocupado por la burguesía era sumamente débil. No podía, pues, tolerar la existencia de comunidades intermedias poderosas, a las cuales no estaba seguro de poder imponer su voluntad. De ahí que disolviera los gremios, avasallara la iglesia y hasta, en algunos países, dividiera las provincias históricas. Su meta era convertir al pueblo organizado en una masa de individuos aislados, “nacidos expósitos y destinados a morir solteros”, como dijo Renan. Pues, por débil que fuera, el Estado burgués siempre podía dominar a un rebaño de seres humanos indiferenciados. En nombre de una Libertad mítica e irreal, la burguesía se empeño en quitar al hombre los fueros y libertades de que gozaba anteriormente en virtud de su función. Y lo consiguió en gran medida."

Es correcto analizar 1789 como el comienzo del proceso de individuación. Pero el pasaje del mundo feudal al mundo moderno, contiene un romanticismo exarcebado hacia los fueros y libertades que el hombre gozaba anteriormente, es decir, como siervo de la gleba, o como esclavo. El mundo moderno efectivamente contiene desigualdades inéditas, y el hombre se convierte en explotado en nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad.

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