Más allá de la cocina mediática y el intento de desestabilización institucional desatado a partir de la negativa a abandonar su puesto por el OKUPA del Banco Central Martín Redrado, surge la pregunta acerca de como es posible que determinados grupos o sectores atenten abiertamente en contra de los intereses del país que en definitiva son los intereses del conjunto.
Este es un abordaje sociológico (aunque no es el único) para poder entender a los cipayos vende-patria que prefieren que un juez extranjero embargue cuentas argentinas a que se utilicen los fondos de reservas en lugar de achicar el gasto social.

El grupo Clarín pertenece a una corporación mediática que no tiene patria. Aunque pueda parecer una frase hecha, si bien la mayoría de sus negocios están localizados en territorio argentino, no podría decirse que es "el gran diario argentino" por dos razones: la primera es obvia, ya que no es "gran diario" sino una reverenda basofia, por no citar fuentes, por escribir boludeces y por hacer lobby por sus negocios en lugar de informar. La más importante es que no es Argentino.

Desde la perspectiva teórica de las nuevas corrientes sociológicas que estudian los fenómenos de la globalización existe una elite desterritorializada, que aunque se localiza en un determinado territorio, no tiene una pertenencia nacional.

Desde el punto de vista económico: los capitales de la corporación mediática fluyen a través de los negocios diversificados por todo el mundo y pueden eventualmente retirar ganancias hacia bancos de EEUU o paraísos fiscales con un solo click en la pc del directorio (o el director) mientras se encuentra en algún destino recondido.

Desde el punto de las noticias: a Clarín le da practicamente lo mismo escribir acerca de un país u otro, dado que sus fuentes pueden estar localizalizadas en cualquier lugar del planeta. El hecho de elegir un país u otro a esta altura tiene que ver con los mercados capturados o monopolizados.

Desde el punto de vista de las elites: Existe en las ciudades globales (como BS.AS.) una elite desterritorializada que no tiene prácticamente vínculos con la nación (o con su gente), ya que se vincula electrónicamente, viaja por autopistas reales o virtuales y se comunican solamente con redes de semejantes (otros integrantes de las elites).Martín Redrado, el ex-presidente del BCRA pertenece a este tipo de elite.

Y hablando del banco central, la reconocida socióloga holandesa criada en Buenos Aires, Saskia Sassen, escribe en "Una sociología de la globalización" del 2007, que cito textualmente. "...un ejemplo de esta participación del estado (en los procesos globales) se hace evidente en el caso de los bancos centrales. Aunque en principio se trata de instituciones nacionales dedicadas a cuestiones nacionales, en los últimos diez años se han convertido en el espacio institucional donde se implementan las políticas monetarias necesarias para promover el desarrollo del mercado global de capitales y, en términos más generales el crecimiento del sistema económico global. La nueva condicionalidad de este sistema económico global cuyos requisitos deben cumplirse para que un país se integre a un mercado global de capitales (y para globalizar ese mercado), tiene como elemento clave la autonomía de los bancos centrales. Esto facilita la tarea de instituir cierto tipo de políticas monetarias que, por ejemplo, privilegian el control de la inflación por sobre la creación de empleos, incluso en los casos donde el presidente prefiere lo contrario...