El formato televisivo de 678 es conocido. Las patas de la mentira, como antecedente es una muestra de ello. Hace décadas que algunos políticos, periodistas y hasta intelectuales no resisten un archivo de dos o tres años. Como decía Víctor Hugo Morales en un reportaje, del otro lado del río hay tanto arsenal que se va arrimando del lado del gobierno. Y es cierto, no se le puede pedir más a 678. Sin embargo, lo que quisiera señalar hoy es lo que a mi criterio queda velado, oculto, detrás de tanto vértigo en este programa: que se trata de hechos que se repiten desde hace muchísimo tiempo. Esto no queda suficientemente explicitado. En el fragor de las batallas cotidianas, 678 trata los temas como si fueran propios de una coyuntura. Esta bien que sea así en tanto lo urgente, no da tiempo a lo importante.
La pregunta que hacemos desde aquí es: les queda claro a los televidentes jóvenes que desde Yrigoyen en adelante, una parte muy importante de la prensa escrita fue funcional a los golpes de estado? ¿Queda claro que la campaña en contra de Yrigoyen se gestó en los medios masivos de comunicación? Está suficientemente claro que de lo que se habla hoy como emergente de la prensa oral y escrita era un problema serio desde hace por lo menos casi 80 años? OCHENTA AÑOS!!! Podemos tomar textos que bien podrían ser escritos hoy, y funcionan perfectamente, como este:

“Ahora el cuarto poder existe, y yo diría que es el primero, solo que no tiene nada que ver con la libertad de prensa y sí mucho con la libertad de empresa. (…) El cuarto poder está constituído en la actualidad por las grandes empresas periodísticas que son, primero empresas, y después prensa. Se trata de un negocio como cualquier otro que para sostenerse debe ganar dinero vendiendo diarios y recibiendo avisos. Pero el negocio no consiste en la venta del ejemplar, que generalmente da pérdida: consiste en la publicidad. Así, el diario es un medio y no un fin, y la llamada “libertad de prensa”, una manifestación de la libertad de empresa a que aquella se subordina, porque la prensa es libre sólo en la medida que sirva a la empresa y no contraríe sus intereses. Ahora en su calidad de primer poder, es el único que no es afectado por los golpes de estado. Porque además de ser de primera internacional y SIP, mediante, y también sin ella, es el que termina por disciplinar otros poderes conforme a las exigencias de la libertad de prensa. (Jauretche, Manual de Zonceras Argentinas, 1968)