A través de los muros construidos por Perón y Evita en 1947, todavía pueden escucharse las risas de los niños de aquella época. Recorrer los pasillos y recovecos del complejo de hoteles de Chapadmalal es transitar parte de la historia argentina, pero por sobre todo, es recorrer los símbolos arquitectónicos más elocuentes de la justicia social. Quizás no se trate de belleza o estética funcional sino de música, esa maravillosa música que era el pueblo argentino a los oídos del General Perón.



En el marco del edificio construido para que los trabajadores tuvieran donde vacacionar en igualdad de condiciones con las elites de Buenos Aires y el interior, adornado de decenas de banderas de diversas agrupaciones, más de 1000 voces de militantes, profesionales, técnicos, intelectuales y académicos del campo nacional y popular de todo el país se hicieron escuchar. El debate acerca de los diversos modos de la soberanía había comenzado. Entre los asistentes pudimos ver a Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas, compañeros de la blogosfera nac&pop, y compañeros de Venezuela, Brasil y Ecuador.

Las actividades organizadas por el Consejo Federal de Juventud (Ministerio de Desarrollo social) y AJUS, abogados por la justicia social, comenzaron el día sábado.

Se realizaron tres paneles. El primero de ellos, Soberanía Económica: “Pueblo, Estado y Nación” contó con la presencia entre otros del Ex secretario de industria Iván Hein. Allí se expusieron entre otros temas la necesidad de la creación de un Banco de Desarrollo regional, la función de las PYMES con capitales nacionales, la descripción paso a paso de la resolución 125 y las implicancias de las retenciones para la soberanía económica a partir del abastecimiento del mercado interno.

El segundo panel fue el de Soberanía Social “La Construcción del Proyecto Colectivo”.

Se debatieron los alcances del modelo social vigente, rescatando los dichos de Evita: “donde hay una necesidad, hay un derecho.” En la exposición de los panelistas, se destacaron las concreciones y los logros del gobierno nacional. Se destacó también la necesidad de formación de los cuadros político-técnicos y el uso de estadísticas y recursos disponibles para comprender la transformación de la realidad nacional.

En el tercer panel, Soberanía Nacional e integración Latinoamericana “Soñando la patria Grande” se trabajó sobre la idea de “Constitucionalismo social”, y la integración Latinoamericana de principios del siglo XXI.

Una peña coronó el día sábado, mientras los compañeros entonaban el repertorio completo una y otra vez, en un auténtico festival con todo el folclore necesario, y los infaltables cánticos entre los que se destacaba el de la “gloriosa JP”. De más está decir que esa noche, nadie o casi nadie pudo conciliar el sueño.

En los talleres que se realizaron el día domingo, pudimos compartir las expresiones de todo el país que coincidían en la necesidad de aunar esfuerzos para ir sumando cada día más compañeros a la lucha por la defensa del modelo.

Aunque no pudimos estar por la tarde, se realizó el cuarto y último panel, el de Soberanía Política “El Poder Popular del Bicentenario”. Al finalizar la actividad, se reflejó una síntesis de las conclusiones más importantes de cada uno de ellos.

Dejamos a los lectores con este párrafo a modo de cierre:

“Ni la justicia social ni la libertad, motores de nuestro tiempo, son comprensibles en una comunidad montada sobre seres insectificados, a menos que a modo de dolorosa solución el ideal se concentre en el mecanismo omnipotente del Estado. Nuestra comunidad, a la que debemos aspirar, es aquella donde la libertad y la responsabilidad son causa y efecto, en que exista una alegría de ser, fundada en la persuasión de la dignidad propia. Una comunidad donde el individuo tenga realmente algo que ofrecer al bien general, algo que integrar y no sólo su presencia muda y temerosa.”

Juan Domingo Perón – “La comunidad organizada – 1949”