Dos presos se fugaron de una cárcel neuquina, saltando un cerco perimetral y aprovechando la falta de mantenimiento de las cámaras de seguridad que en varios casos no funcionaban. En la garita donde usualmente debe haber un guardia, había un muñeco apodado Wilson, en homenaje a la película Naufrago de Tom Hanks, para amedrentar a los presos en caso de una fuga.

Los muchachos hicieron caso omiso al fracasado espantapájaros que oficiaba de guardián del panóptico y le hicieron pito-catalán a Bentham, Foucault y al servicio penitenciario.