Desde el jueves 24 de junio, la Argentina vive un estado de conmoción política que confunde aun a aquellos lec¬tores habituados a comprender los entresijos del poder. El "Caso Sadous" o, mejor dicho, la novela mediática escrita a partir de los dichos del ex embajador en Vene¬zuela ante la Comisión de Rela¬ciones Exteriores de Diputados, tiene hace una semana a la socie¬dad como espectadora desorien¬tada, sin elementos ciertos para hacer un juicio correcto sobre lo sucedido.No es ocioso citar el jueves 24, porque ese día el diario Clarín, enfrentado con el gobierno por millonarios intereses comercia¬les en juego (la negativa oficial a cederle Telecom y la cláusula de desinversión de la nueva Ley de Medios que ataca su posición dominante en el mercado, entre muchos otros), publicó en su tapa, con título catástrofe: "Sadous apuntó directo a Kirchner y a De Vido." Una afirmación contundente, en busca del estrépito social, que solo se sostenía en la recreación lite¬raria de lo que, se suponía, había sucedido el miércoles 23, duran¬te la reunión a puertas cerradas entre Sadous y los legisladores de distintas bancadas. La edición de la nota interna pone en boca de diputados opositores, no sólo las frases, sino también las interpre¬taciones a las supuestas respues¬tas del ex embajador, allí aparecen Juan Carlos Moran, de la Coali¬ción Cívica; Juan Pablo Tunessi, de la UCR; Eduardo Amadeo, del PJ Disidente  Patricia Bullrich, de la Coalición Cívica. Con lo cual, suponer que Clarín actuó en tán¬dem con las bancadas opositoras para magnificar un tema que se ajusta a la agenda de demolición cotidiana planteada por el grupo oligopólico, sería una casi certeza, que sólo podría ser puesta en duda por un documento irrefutable y de interés público: la versión taquigráfica de la sesión, a la que accedió Tiempo Argentino, bajo estricta reserva de fuente.
De la lectura de la misma, se desprenden, al menos, tres conclusiones:

1) Sadous no agregó nada a lo que ya había declarado en sede judicial, donde es testigo. La causa, en realidad, se abrió por la denuncia de un diputado de la Coalición Cívica, es decir, ese expediente tiene un origen político, y la intención de sustraerlo del juzgado y llevarlo a una Comisión de Diputados para escandalizar a las abuelas con definiciones de alto impacto pero insustanciales, permite interrogarse sobre silo que se busca con esto es la verdad o el rédito mediático en alianza con un grupo que tiene con fundida su agenda periodística con la empresarial, dañando algo que es muy importante: el derecho déla sociedad a la información veraz.
2) Sadous no involucra a Kirchner en las supuestas maniobras dolosas, y sólo lo menciona cuan¬do el diputado peronista disidente, Amadeo, le pregunta lo siguiente "¿Hasta dónde el presidente Kirhcner, en su conocimiento, tuvo acceso a esta información vital so¬bre la manera en que se estaban desarrollando las negociaciones? No solo el problema del fideicomiso, sino la estructura general de la operación. Tal vez esta pregunta resulte redundante, porque uno debería suponer que el presidente de la Nación sabe buena parte de las cosas que pasan en la administración, pero quisiera saber si usted puede hacer algún comentario adicional sobre el conocimiento que eventual mente podía tener el presidente Kirchner sobre este tema." A lo que Sadous responde, luego de una larga explicación sobre la burocracia del sistema venezolano, de las trabas que se colocaban a las exportaciones argentinas, de la alta corrupción de los funcionarios de Caracas,  de las bondades del fideicomiso porque agilizaba los pagos, de la intervención del Ministerio de Planificación para que se logra¬ran dichos pagos a los empresa¬rios nacionales, recién después de todo eso, Sadous manifiesta: "Sobre si el presidente Kirchner conocía el funcionamiento de esto, yo entiendo que si, que lo debe haber conocido, evidentemente, por los numerosos viajes tanto de él como del presidente de Vene¬zuela, por la cantidad de acuerdos en cada ocasión y no me cabe la menor duda de que estaba al tan¬to." Sadous respondió lo mismo que respondería, por caso, cualquier embajador estadounidense, si alguien le preguntaran si Obama está al tanto de que los Estados Unidos y España se compran y venden productos entre sí. Clarín, sin
embargo, invitó a leer, desde su tapa del 24 de junio, que Kirchner estaba al tanto de la "diplomacia paralela" y, peor aún, del presunto pedido de coimas a empresarios. No es justo, aunque se piense lo que se piense del gobierno de los Kirchner. Y no es justo, además, porque en la versión taquigráfica de la única "corrupción" de la que se habla es de la venezolana.
3) La pregunta que nosotros, como sociedad, deberíamos hacernos es qué sucedía mientras esta operación política inundaba los diarios, las radios y las pantallas. Ahora, en parte, lo sabemos, gracias a Radio Nacional: Felipe y Marcela Noble entran y salen del país cómo quieren, mientras la justicia recibe prendas contaminadas con hasta 4 ADN distintos para retratar la prueba que demostrará si son hijos de desaparecidos. Ni Sadous, ni los jubilados. Este es el único escándalo que sacude de veras al país.


Roberto Caballero - Diario Tiempo Argentino del 1/7/10