Los lazos sociales efímeros del 8N


Es interesante destacar quienes NO fueron al 8N- No fueron los trabajadores manuales, no fueron los habitantes de las barriadas humildes, no fueron los trabajadores industriales, ni un amplio sector del sindicalismo (sacando al MOMO Venegas). No fueron en su gran mayoría los sectores con representación política (exceptuando al PRO) ni los intelectuales. Y así podríamos seguir destacando a quienes no fueron. Cabría preguntarse entonces que tipo de lazos o nexos sociales son los que unieron a los que sí fueron al 8N. Lo que los unía era un evidente y manifiesto odio hacia la presidenta. ¿Se puede construir algo desde el odio y el rencor? .Evidentemente, los lazos que se pueden construir desde ese lugar no pueden ser duraderos. Sin embargo, desde algunas plumas se interpretó la representación social de quienes asistieron y un posible programa que podrían enarbolar como banderas económicas. Su autor, Ricardo Aronskind lo efectúa con lucidez extrema. Pero más allá de las interpretaciones, los lazos o nexos reales entre quienes asistieron, ¿se podrían considerar como germen, como semilla de un movimiento a largo plazo? Quién escribe piensa que no. Que desde ese lugar ninguna representación es duradera. Que el programa de la Unión democrática y el sentimiento antiperonista de la década del 40 semeja mucho al eje aglutinante de hoy. No así su representación. La idea de Durkheim de la reconstrucción de la solidaridad y a la posibilidad de formas democráticas no puede hacerse en la actualidad desde la falta de Estado, ya que ello supone la hegemonía orgánica del mercado con sus consecuencias vividas en la década de los ’90.

Luche y Vuelve

En cambio, los lazos basados en la solidaridad y el bien colectivo que caracterizan al actual proyecto político se manifiesta en la militancia, en sus formas orgánicas, en su trabajo cotidiano. Es por ello que las políticas económicas y sociales que expresa el modelo nacional y popular vigente tienden a perdurar. No están motivadas por el odio, sino por la necesidad de lograr día a día la felicidad del pueblo.  <>