La lucha por la hegemonía cultural


“¿Es preferible “pensar” sin tener conocimiento crítico, de manera disgregada y ocasional, es decir, “participar” de una concepción del mundo “impuesta” mecánicamente por el ambiente externo, o sea, por uno de los tantos grupos sociales en que uno se encuentra incluido automáticamente hasta su entrada en el mundo consciente (…) o es mejor elaborar la propia concepción del mundo de manera consciente y crítica, y, por lo mismo, en vinculación con semejante trabajo intelectual, escoger la propia esfera de actividad, participar activamente en la elaboración de la historia del mundo, ser el guía de sí mismo y no aceptar del exterior, pasiva y simplemente, la huella que se imprime sobre la propia personalidad?. “ 

Así comienza Gramsci sus textos editados bajo el nombre de “El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce” y es el punto de partida para comenzar a introducir los aspectos ligados a la lucha por la hegemonía en el campo simbólico-cultural, sus márgenes, herramientas y núcleos. 

Una de las funciones de la ideología es la de ocultar la verdad con objeto de dominio: el interés de una clase hecho pasar por el interés colectivo, la libertad de unos pocos hecho pasar por la libertad sin limitaciones, la igualdad puramente formal hecha pasar por la igualdad sustancial o de oportunidad, etc. Por tanto el poder tiende no sólo a esconder, a no hacer saber quién es y dónde está, sino incluso a esconder sus auténticas intenciones en el momento en que sus decisiones se hacen públicas, a hacer aparecer lo que no es (o de la simulación).(Bobbio:1985) 

Los monopolios y oligopolios privados de la información y la comunicación operan en el ámbito político de modos diversos, en general como socios predilectos de las oposiciones de derecha conservadora o directamente como partidos opositores que manipulan la información y construyen escenarios adversos, sean electorales o de la vida cotidiana. Están abocados a generar discursos caóticos en connivencia con la parte de la politiquería más retrógrada. En el río revuelto del desconcierto informacional, los pescadores de noticias venden el pescado podrido como fresco y sus consumidores deben estar cada día más alertas. El mecanismo no dista mucho del utilizado desde hace más de cien años desde la prensa escrita. 

Una de las diferencias más elocuentes es el uso de tecnologías de construcción de realidad cada vez más sofisticadas. Ya en los relatos biográficos de Jauretche, se revela el modo de penetración del colonialismo pedagógico a partir de la prensa: En el transcurso de su niñez y gran parte de su juventud ”la gente decía: ¡Dice La Prensa!, ¡dice La Nación! y se ponía boca abajo, como si hubieran oído verdades reveladas.(…)Ahora la gente ve bajo el agua y lee y oye, atenta más a lo que se quiere decir y a lo que no, que a lo que expresa, porque ya identifica los intereses que hay detrás de las tribunas de doctrinas” (Jauretche, 2008)

Si antes era “salió en el diario” o “salió en el noticiero”, ahora es “salió por todos lados” (radio, tv. portal de internet, contenidos en telefonía celular, etc.)  y muchas veces el “rebote” se logra manejando las redes de producción y circulación de contenidos; monopolizando toda la cadena de distribución y comercialización.

Las tribunas de doctrina, como describía Jauretche a la prensa canalla de la Argentina, ahora son poderosas empresas globalizadas que controlan el aire y colonizan las conciencias. 

La relación con los medios de comunicación puede generar una forma de pasividad en la medida en que expone cotidianamente a los individuos al espectáculo de una actualidad que se les escapa; una forma de soledad en la medida en que los invita a la navegación solitaria y en la cual toda telecomunicación abstrae la relación con el otro, sustituyendo con el sonido o la imagen, el cuerpo a cuerpo y el cara a cara; en fin, una forma de ilusión en la medida que deja al criterio de cada uno el elaborar puntos de vista, opiniones en general bastante inducidas, pero percibidas como personales.(Auge,1995) 

Terminar de consumir la agenda de los monopolios y oligopolios es la raíz de todo cambio en el universo simbólico compartido Debemos acostumbrarnos a informarnos en muchas ocasiones  no “por” los medios, sino “evitando” los medios dominantes, buscando medios alternativos, o simplemente contrastando las noticias del modo que podamos. 

Scott Lash propone la existencia de una nueva “sub-clase” ligada al concepto de reflexividad, innovaciones tecnológicas y estructuración del espacio urbano: “La clase trabajadora reflexiva, tras la decadencia del capitalismo está vinculada a las estructuras de información y comunicación.” (Lash, ,1997). Esta vinculación cada vez más estrecha señala al sujeto del cambio, que no es ni más ni menos que el pueblo trabajador, o a secas "el pueblo". La diversidad de voces es condición obligada: “No puede haber conciencias críticas si no hay voces diversas, confrontadas en el debate crítico, racional, informado, solidario y humanista.” (Hernandez en Sel, 2009). 

En el camino de la lucha por la hegemonía, el primer paso es saltar el vallado del corralito. Conocer sus bordes, sus límites, sus intenciones. El paso siguiente es la lucha por garantizar la pluralidad de voces y de enfoques.