Noticias homogéneas en medios hegemónicos


 La noticia del día es la muerte de un joven de 16 años en manos de delincuentes, o una mujer embarazada cuyo feto no sobrevivió a los balazos de una salidera bancaria. Los medios concentrados reproducen sin cesar este acontecimiento, de manera que nos confronta en tanto ciudadanos de manera brutal e incómoda. La atención fija a la pantalla está garantizada. La muerte es protagonista, el horror es rey. Unos segundos después comenzamos a sentir mucha bronca e indignación. Dejamos de sentirnos espectadores, para tratar de ser un poco más protagonistas. Es una reacción “lógica” ante los hechos aberrantes que acabamos de ver y a nuestra labilidad como asistentes a esa representación de la realidad. Sin embargo, el contenido fue seleccionado de entre cientos de hechos para destacar, aún tan aberrantes, aún otros valorados como positivos como el logro de algún deportista destacado. 

No es necesario censurar las malas noticias, ni resaltar solo las buenas  sino remarcar que la estadística en noticias de los medios que dominan la escena mediática indican que el denominado “humor social”, si es que existe tal cosa,  se manipula resaltando lo aberrante, de manera más frecuente…”se narra justamente lo que sale de la cotidianeidad. Sanford Sherizen (1978) ya ha mostrado que la probabilidad de cobertura mediática de un delito es proporcional a su rareza y no a su frecuencia.” (Kessler, 2009). Es posible entonces manipular con cierto conocimiento de las audiencias, las noticias más impactantes y reproducirlas para lograr efectos en el denominado “humor colectivo” que es muy sensible, y se construye desde las oficinas de las corporaciones. Basta concatenar dos o tres hechos de similar impacto, reproducirlos en determinado horario con determinado clima, etc…Esa concatenación de hechos, está construida por un poder que no ha sido elegido para gobernarnos. No lo hemos elegido en ninguna instancia pública que no sea en tanto consumidores libres. ¿Lo hemos elegido aún como consumidores libres?.

” La multiplicación incesante de canales de noticias de los últimos años en la televisión por cable es una señal inequívoca de que “la información noticiosa” es un producto que vende muy bien en el ámbito de las telecomunicaciones. La gran paradoja es que la multiplicación de medios no redundó en una ampliación de la diversidad de las noticias ni en una cobertura más profunda. Más bien, sólo produjo que la misma noticia se reprodujera infinitamente distorsionándose en cada repetición.” (Palma, 2010). En el mismo sentido, Lila Luchessi señala que “La tan mentada diversidad solo se reduce a los canales pero no afecta los contenidos que circulan por el sistema mediático. La agenda, diversificada en una gran multiplicidad de canales tiende a la univocidad, tanto de los temas como los encuadres.“ (Luchessi, 2010).

Los sistemas de cable no cumplieron su promesa original de diversidad de contenidos y de propietarios y han quedado subsumidos debido al problema sistémico general de la televisión, sus contenidos y su forma. La lógica inmanente de los medios hegemónicos actúa en detrimento de la pluralidad de las noticias y enfoques. Esto es producto de la avidez de noticias y temas al instante que “todos deben cubrir” para mantenerse al tope de la audiencia y el rating minuto a minuto. Esta imitación delirante provoca un efecto que podría llamarse de bola de nieve, y funciona como una especie de intoxicación producto de la repetición. Cuanto más hablan los medios de algo, más se convencen de que ese tema es indispensable, central, otorgándole mayor tiempo en el prime-time, más recursos, más minutos. Los medios se masturban (y nos turban) de esta forma, se sobreexcitan unos a otros, multiplican la emulación y se dejan arrastrar en una especie de espiral vertiginosa. La obsesión por la competitividad es tal que olvidan la realidad para dedicarse, todos al mismo tiempo a competir por la misma noticia. (Bourdieu, 2002; Ramonet, 1998; Serrano, 2009; Palma, 2010; Lazzaro, 2010) . Si la urgencia por la competencia implica imitar, obtenemos una mezcla homogénea de noticias que constituye una argamasa uniforme para la manipulación mediática. “La homogeneización provoca una lucha para producir “pequeñas diferencias”, a las que los periodistas otorgan gran importancia, pero ocultan semejanzas enormes. La urgencia impide al periodista a que realice su verdadero trabajo: seleccionar, comparar, analizar, investigar, contextualizar la información que debe brindar. Si el periodista pierde demasiado tiempo, los colegas “lo sobrepasan” y sus superiores se lo reprochan. Las empresas periodísticas se repiten, se imitan, se copian, se contestan y se mezclan, hasta el punto de no constituir más que un único sistema de información en el que es difícil distinguir las especificaciones de tal o cual medio tomados por separado.” (Barrientos, 2010).

 Esta homogeneidad de enfoques y contenidos conspira contra los intereses de la población que lejos de ser un pichón necesitado de la regurgitación de sus padres  está ávida de poder “masticar” su propia vida cotidiana.  Algunos contenidos se reiteren tanto durante un día, en alrededor de veinte medios diferentes, durante un mínimo de un minuto (flash) y notas de quince minutos que nos induce a pensar que debe ser muy importante conocerlos. Podemos decir que si se repite en veinte medios, la noticia es importante. Tal vez, es importante, porque se reitera en veinte medios. Pero…¿Es importante para nosotros, o se trata de una IMPOSICION?. Siempre tenemos la posibilidad de cambiar de canal, o de dial. No leer el diario o  rotar de provisión de novedades noticiosas. Cuando no se puede elegir y las ofertas informativas solo difieren en el logo… ¿Cómo hacemos para cambiar? <>